¿Ciudadanos de segunda?

Septiembre 10, 2007

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Nace la Asociación Dor Román, primera asociación de rumanos en Arganda. Entre sus fines esta la auto integración y la pervivencia de sus raíces.
La asociación, que cuenta con quince socios, ha sido apoyada, para afrontar los trámites de su constitución, por la AAVV, el Centro para la Atención Social a Inmigrantes y por el Ayuntamiento.

Además de que el ayuntamiento facilita medios e instalaciones para la realización de actividades tales como el Día de Rumania del 1 de diciembre o los varios millones de pesetas que se dieron desde el ayto. y la Comunidad de Madrid para que los rumanos de cierta confesión cambiaran de iglesia ante ciertos desperfectos de su anterior centro religioso.

A esto se debe sumar las gestiones realizadas en Rumania por la CAM y nuestro alcalde, con miras a la entrada en la UE de dicho país, para ir acercando el voto rumano.

Con todo este panorama de ayudas y subvenciones, ¿qué atención dedica nuestro ayuntamiento por la juventud nacional?
¿Por qué son todo facilidades para estas asociaciones y colectivos, mientras que a los jóvenes de Arganda cada vez le es más caro practicar deporte, estudiar en condiciones en una biblioteca sin medios y muy restringida en su horario o no tener apoyo por parte del ayto. para sacar adelante iniciativas serias de verdad, por ejemplo.

Quizás tenga algo que ver la precariedad en el empleo, a lo que la inmigración, no hace sino contribuir. El empresario prefiere mano de obra extranjera, porque es barata y la puede explotar sin muchos inconvenientes.
Si a esto añadimos el problema de la vivienda, la presencia extranjera se hace más que necesaria. En efecto, son los inmigrantes los que pueden costearse la vivienda actual, al vivir, en la mayoría de casos, muchas personas en la misma vivienda, cuando no alquilan habitaciones y obtienen hasta beneficios.

Si a esto sumamos que normalmente los extranjeros vienen sin familia, les es indiferente las condiciones o metros de sus viviendas (¿Se estará poniendo trabas a la natalidad nacional?).
Todo esto repercute en el mercado y hace subir, de manera desorbitada, el precio de la vivienda, y baja la calidad de la misma.
La inseguridad ciudadana y el aumento de delitos cometidos por ciudadanos del este de Europa merece capítulo aparte.

Ahora si se entiende por que nuestro ayto. presta tanto interés a la comunidad rumana en Arganda, a costa de olvidar los interés prioritarios de nuestra localidad.
Nuestro alcalde, con miras a la entrada de Rumanía en la UE, se esta asegurando votos, ya que en Arganda, los rumanos son muchos y al parecer, bien posicionados.

¿Cuánto tardaremos en que un ciudadano extranjero dirija los designios de nuestro pueblo?
¿Cuánto tardaremos en tener un concejal rumano por el PP?
¿Y un alcalde? (como sucederá, a todas luces, en el ayto de Castellón)

Al parecer los argandeños nos hemos convertido en ciudadanos de segunda.

Nota: Nada tenemos contra un pueblo hermano como el rumano, pero si contra este sistema de inmigración, globalizador y mestizante, que ahoga a culturas y pueblos.

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